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Tejado

REPARACIÓN DE UN TEJADO

por

IVO SIRAKOV

 

Según las informaciones proporcionadas, el tejado presentaba un problema de filtración debido a ciertas tejas rotas o faltantes que se debían sustituir o añadir. En realidad nunca me lo creí y nada más subiendo al tejado, mis sospechas se vieron confirmadas. En efecto muchas tejas estaban rotas o faltaban, algunas hasta estaban puestas del revés, pero el problema principal  se debía al butrón, que alguien hizo en la pared del sub-tejado y que  derrumbó el muro principal de refuerzo, al lado de las dos chimeneas, que sostiene la carga más grande. Dicho derrumbe provocó el colapso de una cuarta parte del tejado.

  Anteriormente a mi llegada, alguien intentó arreglar el daño con la instalación de varias bovedillas largas sostenidas por un único hierro,  tampoco sujetado con cemento, sino encajado simplemente entre los ladrillos de la fachada y un nuevo muro de carga, totalmente torcido, al lado de lo que se había venido abajo.

El resultado fue un cambio del perfil del tejado, una reducción del ángulo del desagüe y la creación de varios desniveles en la superficie.

 

 

Tampoco se efectuó la reparación del desperfecto contiguo al primer derrumbe, que seguía en la otra sección del tejado, porque allí también continuaba el proceso de colapso por falta de apoyo.

 

 

 

El segundo problema, no menos importante, era la evidente grieta que se hallaba en el bajo perfil del tejado donde se acumulaba toda el agua. En lugar de ser canalizada y expulsada, se filtraba en la fisura de 3 cm que se había formado entre la placa del tejado y la pared de la fachada. Desde allí penetraba por la pared y hasta el piso de abajo, donde el enlucido por dentro había perdido totalmente su utilidad.

Hay que subrayar que el agua y las humedades se quedaban atrapadas dentro de la pared por la pintura plástica que no permitía el secado y la respiración de la misma, ni por dentro ni por fuera.

 

 

 

 

Procedimiento

 

Lo primero que hice fue de retirar las tejas en la periferia y alrededor de las chimeneas por averiguar y reparar los problemas. El daño más urgente por reparar era la grieta, por detener la filtración del agua en la vivienda.

El siguiente paso fue la colocación y fijación con mortero de cal de la piezas faltantes del perfil del tejado, luego sellé la segunda, tercera y cuarta filas con mortero de cal por cerrar definitivamente el acceso del agua.

 

La segunda fase fue la reparación del colapso ya descrito anteriormente y lo primero fue detener la caída de ulteriores ladrillos que no tenían ninguna sujeción. Por esto perforé los muros de carga colindantes para poder fijar en ellos hierros de refuerzo y crear una base estable sobre la cual reconstruir la parte del tejado que faltaba.

 

 

Cuando estuve seguro de haber bien posicionado y fijados los hierros, procedí en la colocación de nuevos ladrillos sobre la red metálica creada, sellando al final con cemento Portland y arena viva en proporciones de 2:1, cerrando definitivamente la penetración de agua y así reforzando toda la estructura.

 

Por detener la filtración del agua en la vivienda, empecé a rellenarla con mortero de cemento, cal y arena en proporciones de 1:1:3. Dicha proporción, con el añadido de la cal, permite una gran flexibilidad del mortero, previene las grietas  y expulsa las humedades de la mezcla.

Acabado este trabajo tuve que resolver el volcado de agua que se verificaba desde la chimenea más alta directamente al respiradero de la cocina. Cogí la ocasión para embellecer dicha chimenea y canalizar el agua del respiradero, construyendo una cumbrera.

 

Quedaba el asunto de los desniveles, creados por la desastrosa reparación anterior con las bovedillas largas. Elegí utilizar este defecto por desarrollar una roseta de tejas de tres niveles y así canalizar el agua por expulsarla fuera del tejado.

 

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